El Obispado Castrense de Argentina se manisfestó ante el falleciento del Padre Luís Bove

Locales 13 de mayo de 2021
"Me llevo el mejor recuerdo del Padre Luis María, pero también me embarga la tristeza de ver una nueva víctima de esta terrible pandemia, invito a toda nuestra Diócesis a rezar y dar gracias a Dios por su vida y su ministerio” afirmó el Monseñor Salvador Olivera
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Mons. Santiago Olivera Imagen Ilustrativa

Tras conocerse el deceso del Párroco de Tapalqué el Monseñor Salvador Olivera del Obispado Castrense de Argentina manifestó su dolor y emitió el siguiente comunicado.

Comunicado

Ante el fallecimiento del Capellán Auxiliar, Padre Luis María Bove, nuestro Obispo nos invita rezar y dar gracias a Dios por su vida y su ministerio, tras haber sido diagnosticado el lunes último con COVID-19, condición que exigió su internación y el traslado desde Tapalqué, hasta la capital de la provincia de Buenos Aires, en la madrugada de hoy se conocía la triste noticia. El Padre Bove, había conversado recientemente con Mons. Olivera la última semana, donde feliz anunciaba que le había llegado su jubilación, momento en que agradecía muy especialmente a nuestro Obispado Castrense de Argentina.

El Padre Luis María, había nacido en Tapalqué, provincia de Buenos Aires, el 26 de noviembre de 1953, había sido ordenado Sacerdote el 24 de marzo de 1984, fallecía hoy a los 67 años en la ciudad de La Plata, capital bonaerense. En nuestra Diócesis, pertenecía a la Región Pastoral Platense, desplegando su labor en el Ejército Argentino, en el Comando de la Ira. Brigada Blindada, Tandil, provincia de Buenos Aires.

En su historia dentro de la Diócesis Castrense de Argentina, recordamos que el Padre Bove, el 1 de julio de 2011 fue designado en el Regimiento de Caballería Blindada 10 «Húsares de Pueyrredón» en la ciudad de Azul. El 1 de abril de 2015 fue trasladado al Comando de la Ira Brigada Blindada “Brigadier General Martín Rodríguez” de Tandil.

Además, en el mismo año 2015, fue designado Capellán de la Fuerza de Tarea Argentina N°46 de la Misión de Paz a la República de Chipre (UNFICYP). Ane la perdida, Mons. Santiago Olivera decía, “la semana pasada tuve la alegría de conversar con él, lo escuché muy contento, le había llegado su jubilación, el iba a continuar hasta noviembre de este año en nuestra Diócesis, fecha en que cumpliría sus 68 años.

En esa conversación, el Padre Bove, agradecíó a nuestra Diócesis Castrense de Argentina el lugar y misión asignado a él para desplegar su misión pastoral, había llamado para despedirse y a agradecer. Me llevo el mejor recuerdo del Padre Luis María, pero también me embarga la tristeza de ver una nueva víctima de esta terrible pandemia, invito a toda nuestra Diócesis a rezar y dar gracias a Dios por su vida y su ministerio”.

En final, Mons. Santiago reflexionaba sobre la pérdida del Padre Bove, “(…) la verdad que una vez más la pandemia y este coronavirus nos pone de cara a la posibilidad de la muerte. El Padre Luis María tenía una gran alegría por su jubilación, toca el corazón pensar que solo Dios basta, que estamos en sus manos y como me gusta decir y pensar también, en la vida espiritual, para morir solo hace falta estar vivos.

Entonces, valoremos la vida como don de Dios y como regalo. Tengamos siempre en el horizonte el gozo del encuentro con el Padre y la experiencia de cielo que adelantamos aquí, con nuestra vida conforme al Evangelio. Dale Señor el descanso eterno a tu hijo Sacerdote Luis y brille para él la luz que no tiene fin”.–

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